El 80 % de los niños de entre 10 y 11 años utiliza redes sociales. Uno de cada cinco supera las diez horas de conexión durante el fin de semana. Los datos proceden de informes recientes de UNICEF y de la plataforma de control parental Qustodio.

España lidera el tiempo de uso en Europa. Los menores pasan una media de cuatro horas diarias frente a pantallas fuera del horario escolar. Las redes sociales concentran la mayor parte de ese consumo digital.

El debate jurídico ha cobrado fuerza tras la decisión de Francia de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años. La iniciativa también limita el uso de teléfonos móviles en secundaria. En España, el Gobierno prevé fijar la edad mínima en 16 años.

El informe parlamentario francés analiza el impacto de TikTok en adolescentes. El documento alerta sobre su diseño adictivo y sus efectos psicológicos. En paralelo, el uso de herramientas como ChatGPT ha crecido de forma exponencial entre menores.

El problema no se limita a la edad de acceso. Muchos expertos cuestionan el modelo de negocio de las plataformas digitales. Los algoritmos priorizan la permanencia y la interacción constante. Este diseño incrementa riesgos para la salud mental y la privacidad.

El debate exige una respuesta jurídica compleja. La protección del menor debe respetar derechos fundamentales como la intimidad y el secreto de las comunicaciones. El artículo 18 de la Constitución marca límites claros al control parental.

Además, el marco europeo condiciona cualquier regulación nacional. El Digital Services Act obliga a las plataformas a evaluar y mitigar riesgos para menores. Los Estados deben coordinar sus medidas con esta normativa.

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