Propiedad intelectual y propiedad industrial en el entorno digital
Cristina López Sánchez. Catedrática. Universidad Miguel Hernández
La interacción entre la propiedad intelectual y la inteligencia artificial generativa supone uno de los principales retos jurídicos actuales, desde una doble perspectiva. Por un lado, aparece el tema relativo a la autoría de las obras creadas por esta tecnología y, por tanto, el correspondiente reconocimiento de derechos. A este respecto, parece que la postura general aboga por no admitir esta posibilidad, como lo demuestra, por ejemplo, la reciente resolución de la Corte Suprema de EE. UU., que ha rechazado revisar el caso Thaler contra Perlmutter.
Por otro lado, se debate acerca del uso que la inteligencia artificial realiza de las obras ya existentes para crear otras nuevas. Así, la histórica Encyclopaedia Britannica y la editorial de diccionarios Merriam-Webster han presentado una demanda masiva contra OpenAI en Nueva York, acusando a esta última de utilizar más de 100.000 artículos protegidos para entrenar a ChatGPT sin permiso ni compensación. En este sentido, el entrenamiento de modelos de lenguaje y difusión se amparaba en las zonas grises de las excepciones de «minería de textos y datos». Sin embargo, la realidad de 2026 es distinta, pues la inteligencia artificial ya no solo ayuda a crear, sino que sustituye a la persona utilizando su propia obra como referencia.
Sobre el particular, el 10 de marzo de 2026 el pleno del Parlamento Europeo aprobó el informe “Copyright and generative artificial intelligence – opportunities and challenges” (conocido como “informe Voss” en referencia a su ponente, el eurodiputado alemán Axel Voss) que trata de equilibrar este cambio de paradigma y tutelar los derechos morales y patrimoniales de los autores. Para ello, se basa en tres pilares fundamentales.
En primer lugar, se busca una transparencia total, promoviendo el fin de la opacidad, de tal suerte que las empresas ya no podrán operar bajo el «secreto comercial» con respecto a sus bases de entrenamiento. El informe exige la publicación de inventarios detallados de las obras protegidas utilizadas. En segundo lugar, se ha rechazado el modelo de las licencias globales (con un pago único) y se busca una remuneración justa, esto es, un sistema de ingresos recurrentes, entendiendo que, si un modelo de inteligencia artificial genera valor económico continuado gracias a unos datos específicos, los autores originales deben participar de ese beneficio. En tercer lugar, uno de los problemas es el ámbito de aplicación territorial, para lo cual se establece que cualquier modelo que opere en la Unión Europea debe cumplir con estos estándares, independientemente de dónde se haya entrenado.
Los críticos argumentan que estas exigencias de transparencia y pago podrían ralentizar el desarrollo tecnológico europeo frente a gigantes como EE. UU. o China. No obstante, desde el punto de vista de los derechos de propiedad intelectual el Informe Voss defiende un principio fundamental: no existe innovación legítima sobre la apropiación del trabajo ajeno. Además, se aporta seguridad jurídica al proponer un marco claro para negociar licencias y se apuesta por la creatividad humana.