La justicia y la IA: los errores que podrían marcar tu carrera
Marina Gomáriz López. Miembro del Grupo de Investigación Legaltech. Universidad Miguel Hernández
En los últimos meses estamos viviendo algo que, hasta hace poco, parecía impensable: un abogado citó 48 sentencias inexistentes siguiendo las indicaciones de la IA. Sí, más del 92% de sus referencias no existían. Pero no es un caso aislado.
- El 9 de abril de 2026 se ha abierto en España el primer expediente a un magistrado por utilizar ChatGPT en la elaboración de la sentencia. ¡Fue descubierto porque no eliminó las consultas a la IA!
- En octubre de 2024 se anuló en Argentina una sentencia al detectarse que había sido elaborada con ayuda de IA.
No se trata de anécdotas. Es una tendencia que está poniendo sobre la mesa una cuestión mucho más relevante: qué está pasando con el uso de la IA en la práctica judicial.
La IA no es tan distinta a otras herramientas que se utilizan en el mundo del Derecho desde hace décadas: consultar referencias bibliográficas, bases de datos o preguntar a un colega. Todas ayudan. Pero ninguna sustituye lo esencial: el criterio del profesional. Verificar fuentes, contrastar la información y asumir la responsabilidad de lo que se afirma ante el tribunal, no lo hace una máquina; eso sigue siendo tarea del jurista.
Así, ignorar lo que está ocurriendo sería un error. La IA no es un instrumento más: está cambiando la forma en la que se trabaja, al permitir procesar información en segundos, sistematizar doctrina o incluso hacer comprensibles resoluciones judiciales complejas.
El propio Consejo General del Poder Judicial ya ha empezado a reaccionar. Un ejemplo de ello es la reciente Instrucción 2/2026 sobre el uso de sistemas de IA en la actividad jurisdiccional: https://www.poderjudicial.es/cgpj/ca/Temes/Compendi-de-Dret-Judicial-/Instruccions/Instruccion-2-2026–de-28-de-enero–del-Pleno-del-Consejo-General-del-Poder-Judicial–sobre-la-utilizacion-de-sistemas-de-inteligencia-artificial-en-el-ejercicio-de-la-actividad-jurisdiccional
La IA no es futuro. Es presente. Y está entrando en los tribunales. Por eso, la cuestión no es si debe usarse -la realidad es que ya se está usando-, sino cómo usarla bien.
¿Debe el juez adaptar sus resoluciones para hacerlas comprensibles… o será la IA la que las “traduzca”?
¿Dónde está el límite entre apoyo técnico y sustitución del criterio profesional?
¿Está el mundo jurídico preparado para trabajar con la IA sin comprometer la calidad de la justicia?
¿Estamos utilizando la IA o empezando a delegar en ella lo que no deberíamos?
Este tipo de debates ya no pertenecen al mañana. Están ocurriendo ahora mismo. Y el éxito estará en las manos de quién entienda estos cambios.