Cibercrimen, Cibercrímenes y Star Wars
Mario Santisteban Galarza. Profesor Ayudante Doctor. Universidad Miguel Hernández
El cibercrimen se parece un poco a Star Wars. Hace años quizás era fácil preguntar a alguien si conocía Star Wars y empezar así una conversación sobre la saga de George Lucas. Con el tiempo esto se ha hecho más difícil pues la pregunta ahora requiere de mucha más concreción. Pensemos en el número de películas, series, libros que existen sobre la franquicia. Afirmar simplemente que a uno le gusta «La guerra de las galaxias» es algo muy impreciso; especialmente cuando algunos de los recientes “spin offs” no han sido el deleite de la crítica y del público mientras que otros sí que reciben alabanzas.
Con el cibercrimen ocurre algo parecido. Las formas de perpetrar cibercrímenes han aumentado a lo largo de los años; incluso dentro del ciber fraude podemos encontrar una variedad de estrategias para articular el engaño y obtener la confianza de la víctima. Estas se encuentran en constante mutación, aprovechando avances tecnológicos y eventos sociales que generan vulnerabilidades en la población y en nuestras instituciones.
Las diferencias se hacen mucho más evidentes si atendemos a cibercrímenes que persiguen distintas finalidades o comprometen objetos de protección de distinta naturaleza. Si nos fijamos en los datos que ofrece el sistema estadístico de criminalidad podemos apreciar que en términos de prevalencia los cibercrímenes económicos como el ciber fraude superan notablemente al resto de hechos conocidos (un 88% de los cibercrímenes que son conocidos por el sistema de justicia). Los datos del CIS en la inseguridad en la red también avalan este hecho en relación a ciertos cibercrímenes: las víctimas declaran haber sufrido cibercrímenes económicos con mucha mayor frecuencia que cibercrímenes de carácter sexual. Mientras que no se detectan diferencias significativas entre la perpetración y victimización en función del sexo respecto a algunos cibercrímenes, esto no ocurre en todos los casos.
De nuevo, pensemos en lo que separa al tráfico de drogas en la red TOR de los insultos a través de un grupo de WhatsApp. La gravedad de la conducta, la dificultad de la aprehensión de los cibercriminales o incluso la necesidad de la intervención penal son muy dispares en ambos casos.
Y esto enlaza con la cuestión de la respuesta regulatoria y social frente a estas conductas. Hay algunas normas especialmente dirigidas a atajar ciertos cibercrímenes, particularmente aquellos que denominamos de contenido: normativas como el Reglamento de Servicios Digitales y parte de la reforma de la normativa audiovisual se ocupan de esta cuestión. Mientras que otros instrumentos normativos, como la Directiva NIS2, encajan mayormente en la prevención de los cibercrímenes puros (aquellos que se ligan indisolublemente al ciberespacio como el hacking o la denegación de servicios) y ciertos cibercrímenes económicos. La Ley penal lógicamente ofrece una respuesta dispar frente a cada una de estas conductas, sin poder afirmarse que exista un tratamiento unitario en términos de objeto de protección y penalidad; incluso parte de los comportamientos que nos preocupan en la actualidad ligados al ciberespacio no son reprimidos por el Código penal y en cambio sí que existen respuestas interesantes bajo otras normativas y actores.
Como ocurre con la saga de los “jedis”, existen aspectos que unen a estas formas de criminalidad. Particularmente, es el “lugar” donde estas se cometen, el ciberespacio, y sus características, que pueden favorecer las oportunidades delictivas, lo que nos permite incluirlas bajo un mismo paraguas conceptual. Y habría características comunes, compartidas también con los crímenes analógicos (agresores, víctimas y ausencia de guardianes), que si desgranamos pueden ser muy útiles para comprender y enfrentarnos a estas conductas.
En la asignatura de ciberseguridad del Máster de derecho y sociedad digital de la UMH trataremos de navegar y entender todos estos cibercrímenes, quién los cómete, sus víctimas, cómo están regulados en las leyes penales y en la normativa de ciberseguridad y lo que sabemos sobre cómo prevenirlos.